martes 17 de noviembre de 2009
La mala educación
No, no voy a hablar de la película de Almodóvar, sino de la mala educación que parece apoderarse de la sociedad. Y es que hoy tuve ocasión de presenciar uno de esos gestos que me repatean y me dan ganas de soltar unas cuantas bofetadas.
Por la mañana cogí el autobús urbano para ir a hacer unas gestiones, en concreto uno de la línea 15, que va de un campus universitario al otro (así de chachis somos en Santiago, tenemos dos campus...), por lo que como es lógico el autobús va lleno de estudiantes universitarios, la élite intelectual del país que podría uno pensar. Sin embargo, para empezar observo atónito como una pareja de jovenzuelos (chica y chico) se sientan en dos de los asientos reservados para ancianos, embarazadas y discapacitados, pero no contentos con esto, cuando una adorable ancianita (de esas de pelo blanco, que parece que llevan los años marcados en la cara) subió al bus y fue a colocarse justamente al lado de ellos, no hicieron ni el más mínimo amago por ofrecerle su asiento a la pobre señora, que tuvo que ir de pie todo el trayecto. Dichos jovenzuelos, que bajaron más tarde, lo hicieron, cómo no, en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Y digo "cómo no" porque esta es la típica facultad (junto con Medicina, todo hay que decirlo) donde abundan los niñatos de papá, consentidos y mimados hasta extremos enfermizos. Un par de bofetadas a tiempo hubieran evitado la bochornosa escena de hoy. Por supuesto, con muy altas probabilidades, estos serán también el tipo de individuos que el día de mañana inscribirán a sus hijos en colegios privados (de misa diaria claro) para recibir la misma "educación" que ellos, para que no se junten con inmigrantes, hijos de soltera o de matrimonios homosexuales y demás gentuza de mal vivir. Lo dicho, ¡cuánto bien habrían hecho dos leches a tiempo!
Por la mañana cogí el autobús urbano para ir a hacer unas gestiones, en concreto uno de la línea 15, que va de un campus universitario al otro (así de chachis somos en Santiago, tenemos dos campus...), por lo que como es lógico el autobús va lleno de estudiantes universitarios, la élite intelectual del país que podría uno pensar. Sin embargo, para empezar observo atónito como una pareja de jovenzuelos (chica y chico) se sientan en dos de los asientos reservados para ancianos, embarazadas y discapacitados, pero no contentos con esto, cuando una adorable ancianita (de esas de pelo blanco, que parece que llevan los años marcados en la cara) subió al bus y fue a colocarse justamente al lado de ellos, no hicieron ni el más mínimo amago por ofrecerle su asiento a la pobre señora, que tuvo que ir de pie todo el trayecto. Dichos jovenzuelos, que bajaron más tarde, lo hicieron, cómo no, en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Y digo "cómo no" porque esta es la típica facultad (junto con Medicina, todo hay que decirlo) donde abundan los niñatos de papá, consentidos y mimados hasta extremos enfermizos. Un par de bofetadas a tiempo hubieran evitado la bochornosa escena de hoy. Por supuesto, con muy altas probabilidades, estos serán también el tipo de individuos que el día de mañana inscribirán a sus hijos en colegios privados (de misa diaria claro) para recibir la misma "educación" que ellos, para que no se junten con inmigrantes, hijos de soltera o de matrimonios homosexuales y demás gentuza de mal vivir. Lo dicho, ¡cuánto bien habrían hecho dos leches a tiempo!
viernes 13 de noviembre de 2009
Como mínimo, curioso
"A cualquier persona con una mínima capacidad de observación le resultaría, como mínimo, curioso que el mayor imperio del mundo moderno haya dedicado, durante los últimos cuarenta años, miles de millones de dólares y cantidades infinitas de otros recursos para intentar acabar con un país diminuto que, en teoría, no supondría un peligro para nadie."
martes 10 de noviembre de 2009
Elfos ateos
"Nueve días más tarde, Eragon se presentó de nuevo ante Oromis y dijo:
-Maestro, anoche se me ocurrió que ni tú ni los cientos de pergaminos élficos que he leído mencionáis vuestra religión. ¿En qué creéis los elfos?
La primera respuesta de Oromis fue un largo suspiro. Luego dijo:
-Creemos que el mundo se comporta según ciertas leyes inviolables y que, mediante un esfuerzo persistente, podemos descubrir esas leyes y usarlas para predecir sucesos cuando se repiten las circunstancias.
Eragon pestañeó. Con eso no le había dicho lo que quería saber.
-Pero ¿qué adoráis? ¿O a quién?
-Nada.
-¿Adoráis el concepto de la nada?
-No, Eragon. No adoramos nada."
Vía | MalaCiencia
jueves 5 de noviembre de 2009
La estupidez del capitalismo
¿Que quieres gastarte 94 millones de euros para "comprar" un tipo que da patadas a un balón (y que encima paga impuestos de pufo)? Sin problemas, allá cada uno con su dinero y toda esa demagogia barata...
¿Que necesitas 33 millones de euros para secuenciar el genoma de la práctica totalidad de especies de vertebrados? Ah, entonces tienes un problema amigo. Vete a llorar por ahí a ver si consigues que alguien te de el dinero. Si es que... ¡si os dedicárais a cosas importantes como jugar al fútbol!
En fin, creo que no hace falta decir nada más. Una vez más, la imbecilidad y la estupidez demuestran no tener límite. Siempre son capaces de ir más allá.
¿Que necesitas 33 millones de euros para secuenciar el genoma de la práctica totalidad de especies de vertebrados? Ah, entonces tienes un problema amigo. Vete a llorar por ahí a ver si consigues que alguien te de el dinero. Si es que... ¡si os dedicárais a cosas importantes como jugar al fútbol!
En fin, creo que no hace falta decir nada más. Una vez más, la imbecilidad y la estupidez demuestran no tener límite. Siempre son capaces de ir más allá.
miércoles 28 de octubre de 2009
Ágora: reflexión
Hace ya unas semanas tuve ocasión de ver la película de Amenábar de la que tanto se ha hablado y que curiosamente tan poca polémica creó al final.
Ágora narra la historia de Hipatia, filósofa alejandrina del siglo IV-V, con más o menos fidelidad.
La película no es, ni mucho menos, la mejor obra de Amenábar. El guión es bastante flojo e irregular, aunque se ve más o menos compensado por la escenografía y el montaje, de forma que al menos la película no se hace aburrida en ningún momento. Mención aparte merece también una guapísima Rachel Weisz y una BSO muy acertada. Creo que lo mejor que se puede decir es que se deja ver, pero no es ninguna maravilla.
Sin embargo, creo que la intención de Amenábar era no solo construir un biopic de este interesantísimo personaje histórico, sino invitar a la reflexión. Como profano en Historia Antigua no seré yo quien se atreva a cuestionar la fidelidad o no de la reconstrucción que ha realizado el equipo de Ágora. En el artículo de la Wikipedia sobre el tema hay una abundante recopilación de bibliografía sobre el tema para el que quiera entrar en ese terreno. No obstante, sean verídicos o no los hechos, lo cierto es que perfectamente podrían haberlo sido, y por tanto, podemos tomarlos como una metáfora, que creo que es lo que realmente Amenábar quiso hacer.
La historia de Hipatia no deja de ser una metáfora (más o menos real en este caso) acerca de la irracionalidad, la violencia y el odio que generan las religiones organizadas contra su mayor enemigo: el pensamiento crítico. Con Hipatia o sin Hipatia, el hecho histórico es que la mayor colección de conocimiento del mundo Antiguo fue quemada, saqueada y destruida por hordas de cristianos ignorantes y becerriles, alienados bajo las órdenes de personas más astutas y perversas, sedientas de poder a cualquier precio. El daño que este suceso hizo a la Humanidad jamás podrá ser calculado. Carl Sagan afirmó alguna vez que si la Biblioteca de Alejandría no hubiera sido destruida, hoy tendríamos colonias en Marte. Nunca lo sabremos, pero no es en absoluto una idea descabellada. La destrucción de todo ese conocimiento, junto con la ola de represión "intelectual" que trajeron los siglos siguientes, sumió a Europa en un sueño de la razón del que no despertaría hasta casi 1000 años después, que se dice pronto. Éste es el retraso científico y tecnológico que la religión cristiana trajo al mundo. Ése es su legado. Bueno, ése y por supuesto siglos y siglos de represión, censura, malos tratos, torturas, odio, injusticia, maldad, miseria, ignorancia e infelicidad para todos aquellos que no pasaban por el aro (intelectuales, homosexuales, ateos y escépticos, científicos, "brujas" y un largo etc.) e incluso los que aceptaban la doctrina estaban condenados a la infelicidad pues la esencia del cristianismo no es otra que el pecado original y la idea de la culpa, la dichosa y puñetera culpa. De todo esto, es de lo que creo que Amenábar quiso hacer una metáfora. Y lo ha conseguido. Hacia el final de la película mi odio instintivo hacia la religión alcanzó extremos que hacía tiempo que no sentía (¿me estarán alienando?) y me entraron unas ganas enormes de gritar y quemar iglesias para aplacar mi furia...
Y era necesario hacerla para que mucha gente se pare a pensar por qué narices aún hoy seguimos sufriendo a la ICAR y compañía. ¿Cómo es posible que hoy en día los culpables de uno de los mayores crímenes contra la humanidad sigan campando a sus anchas y disfrutando de poder y riqueza? Es algo que no me entra ni me entrará jamás en mi cabeza. No puedo entender como nadie puede tener la indecencia, la falta de ética y de perspectiva histórica para decir siquiera que la ICAR merece "tolerancia" o "respeto", cuando ni siquiera han pedido perdón por todo lo que han hecho. No. La Humanidad dará un paso de gigante el día que la ICAR se disuelva y desaparezca para siempre, pero permaneciendo en el recuerdo histórico como aviso a navegantes.
La otra reflexión que me suscitó la película fue sobre la importancia del pensamiento crítico. En una escena de la película, Hipatia le reprocha a Orestes cómo puede importarle tan poco pensar que tal vez el mundo que están pisando se está moviendo en ese preciso instante (algo que en aquella época no se sabía). Hipatia ofreciéndole a Orestes una hipótesis que podría explicar TODO el universo conocido y a él solo le preocupan sus politiqueos... La capacidad para sorprenderse por los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor y buscar una explicación para ellos es el fundamento de la ciencia, que no es sino la herramienta del pensamiento crítico. Por qué hay personas que no se sienten fascinadas por encontrar la explicación a un hecho que no se comprende es algo que, al igual que le sucedía a Hipatia, escapa totalmente a mi entendimiento. Y quizá porque no comprendo esto, es por lo que tampoco puedo entender a los que se toman en serio una religión, que no es más que el parásito más grande jamás creado por la cultura.
Ágora narra la historia de Hipatia, filósofa alejandrina del siglo IV-V, con más o menos fidelidad.
La película no es, ni mucho menos, la mejor obra de Amenábar. El guión es bastante flojo e irregular, aunque se ve más o menos compensado por la escenografía y el montaje, de forma que al menos la película no se hace aburrida en ningún momento. Mención aparte merece también una guapísima Rachel Weisz y una BSO muy acertada. Creo que lo mejor que se puede decir es que se deja ver, pero no es ninguna maravilla.
Sin embargo, creo que la intención de Amenábar era no solo construir un biopic de este interesantísimo personaje histórico, sino invitar a la reflexión. Como profano en Historia Antigua no seré yo quien se atreva a cuestionar la fidelidad o no de la reconstrucción que ha realizado el equipo de Ágora. En el artículo de la Wikipedia sobre el tema hay una abundante recopilación de bibliografía sobre el tema para el que quiera entrar en ese terreno. No obstante, sean verídicos o no los hechos, lo cierto es que perfectamente podrían haberlo sido, y por tanto, podemos tomarlos como una metáfora, que creo que es lo que realmente Amenábar quiso hacer.
La historia de Hipatia no deja de ser una metáfora (más o menos real en este caso) acerca de la irracionalidad, la violencia y el odio que generan las religiones organizadas contra su mayor enemigo: el pensamiento crítico. Con Hipatia o sin Hipatia, el hecho histórico es que la mayor colección de conocimiento del mundo Antiguo fue quemada, saqueada y destruida por hordas de cristianos ignorantes y becerriles, alienados bajo las órdenes de personas más astutas y perversas, sedientas de poder a cualquier precio. El daño que este suceso hizo a la Humanidad jamás podrá ser calculado. Carl Sagan afirmó alguna vez que si la Biblioteca de Alejandría no hubiera sido destruida, hoy tendríamos colonias en Marte. Nunca lo sabremos, pero no es en absoluto una idea descabellada. La destrucción de todo ese conocimiento, junto con la ola de represión "intelectual" que trajeron los siglos siguientes, sumió a Europa en un sueño de la razón del que no despertaría hasta casi 1000 años después, que se dice pronto. Éste es el retraso científico y tecnológico que la religión cristiana trajo al mundo. Ése es su legado. Bueno, ése y por supuesto siglos y siglos de represión, censura, malos tratos, torturas, odio, injusticia, maldad, miseria, ignorancia e infelicidad para todos aquellos que no pasaban por el aro (intelectuales, homosexuales, ateos y escépticos, científicos, "brujas" y un largo etc.) e incluso los que aceptaban la doctrina estaban condenados a la infelicidad pues la esencia del cristianismo no es otra que el pecado original y la idea de la culpa, la dichosa y puñetera culpa. De todo esto, es de lo que creo que Amenábar quiso hacer una metáfora. Y lo ha conseguido. Hacia el final de la película mi odio instintivo hacia la religión alcanzó extremos que hacía tiempo que no sentía (¿me estarán alienando?) y me entraron unas ganas enormes de gritar y quemar iglesias para aplacar mi furia...
Y era necesario hacerla para que mucha gente se pare a pensar por qué narices aún hoy seguimos sufriendo a la ICAR y compañía. ¿Cómo es posible que hoy en día los culpables de uno de los mayores crímenes contra la humanidad sigan campando a sus anchas y disfrutando de poder y riqueza? Es algo que no me entra ni me entrará jamás en mi cabeza. No puedo entender como nadie puede tener la indecencia, la falta de ética y de perspectiva histórica para decir siquiera que la ICAR merece "tolerancia" o "respeto", cuando ni siquiera han pedido perdón por todo lo que han hecho. No. La Humanidad dará un paso de gigante el día que la ICAR se disuelva y desaparezca para siempre, pero permaneciendo en el recuerdo histórico como aviso a navegantes.
La otra reflexión que me suscitó la película fue sobre la importancia del pensamiento crítico. En una escena de la película, Hipatia le reprocha a Orestes cómo puede importarle tan poco pensar que tal vez el mundo que están pisando se está moviendo en ese preciso instante (algo que en aquella época no se sabía). Hipatia ofreciéndole a Orestes una hipótesis que podría explicar TODO el universo conocido y a él solo le preocupan sus politiqueos... La capacidad para sorprenderse por los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor y buscar una explicación para ellos es el fundamento de la ciencia, que no es sino la herramienta del pensamiento crítico. Por qué hay personas que no se sienten fascinadas por encontrar la explicación a un hecho que no se comprende es algo que, al igual que le sucedía a Hipatia, escapa totalmente a mi entendimiento. Y quizá porque no comprendo esto, es por lo que tampoco puedo entender a los que se toman en serio una religión, que no es más que el parásito más grande jamás creado por la cultura.
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