martes, 16 de septiembre de 2008

Zeitgeist

Hoy, por pura casualidad, y siguiendo un enlace desde una página que no recuerdo me he encontrado con este documental, dividido en 3 partes, a cada cual más interesante. 

La primera parte es un repaso de cómo la mitología cristiana no es más que un remake cutre de otras mitologías previas, todas ellas basadas en la adoración del Sol y otros fenómenos astrológicos. Interesante para quienes desconozcan el tema, pero nada nuevo para los ateos informados como un servidor.

La segunda parte es más interesante, es un resumen muy bueno que explica muchos de los puntos que demuestran sin lugar a dudas que cualquier parecido entre lo ocurrido el 11-S y la versión oficial de los hechos es, ya no mera coincidencia, sino nulo, así como también los atentados de Londres. Pocas cosas nuevas la verdad, aunque sí un par de detalles sobre la demolición de las torres que yo no conocía, como los cortes perfectos en el núcleo central de vigas de acero, o el acero fundido que permaneció en los restos durante varias semanas. 
Algunos seguirán empeñados en llamarme loco, pero por suerte hay muchos más 'locos' como yo, que tienen los recursos necesarios para investigar lo ocurrido, y gracias a estos 'locos', tengo la esperanza de que finalmente, algún día la verdad saldrá a la luz, o más bien, que la verdad que ya está a la luz será escuchada por todos.
Sin embargo, eché en falta algún comentario sobre el 11-M en Madrid, que como el tiempo demostrará, es otro tanto de lo mismo.

Por último, la tercera parte (a partir de 1:14:30) es quizá la más interesante de las tres y explica cómo y por qué somos meros esclavos del sistema capitalista. Realmente me ha impactado porque es la parte que más información nueva me ha aportado, y toda ella me ha dejado la piel de gallina al comprobar hasta qué punto estamos alienados en el sentido más literal de la palabra. Repulsión, miedo, impotencia y ganas de llorar es lo que he sentido viendo esta tercera parte del documental, y cuya visión recomiendo encarecidamente a cualquiera que desee echar un vistazo más allá de sus narices.



Hay que hacer algo. No sé el qué. Pero sí sé que hay que hacer algo.